Sesión 3. Escuelas, Héroes y Jóvenes Desesperados



La tercera sesión del seminario abrió un diálogo sobre las violencias que atraviesan a las escuelas y a los espacios públicos: amenazas, masacres, tiroteos, suicidios y discursos de odio que tienden a normalizarse en la vida cotidiana.

Se destacó que la violencia escolar no es un fenómeno nuevo, sino que ha sufrido una aceleración alarmante. Solo en lo que va de 2026 se han registrado 130 tiroteos en lugares públicos. Además, se identificó un patrón donde el asesinato masivo suele ir acompañado del suicidio del perpetrador, siendo el suicidio la principal causa de muerte entre jóvenes hoy en día.

 En lugar de responder con el reflejo de “más control, más policía, más armas”, la conversación propuso detenerse a comprender: ¿qué condiciones sociales, afectivas, tecnológicas y pedagógicas están incubando esta desesperanza? ¿cómo acompañar a las juventudes sin reducirlas a etiquetas ni abandonarlas a su suerte?

 El encuentro se organizó en: (1) un marco de contexto y testimonios juveniles; (2) una lectura desde la psicología para evitar la patologización fácil; (3) una reflexión filosófica-política a partir de Franco “Bifo” Berardi y su libro Héroes; (4) una mirada pedagógica desde la escuela, apoyada en el texto “La violencia escolar sí existe”; y (5) un diálogo final para imaginar respuestas educativas para futuros posibles no violentos ni asesinos.

 

Opiniones de los jóvenes en torno a la desesperación y la desesperanza

 La sesión parte de un clima de alarma: el temor a que la violencia irrumpa en cualquier espacio (escuela, cine, centro comercial) se instala como un fondo emocional colectivo. En el intercambio se mencionó, por ejemplo, cómo ciertas instituciones ya emiten comunicados o recomendaciones que antes habrían parecido impensables, y cómo existe el riesgo de “endurecer” las escuelas hasta convertirlas en micro-búnkers (detectores de metales, presencia policial, vigilancia constante) en vez de trabajar pedagógicamente el acoso, el conflicto y el cuidado.

 Para abrir el tema, sin exponer identidades, se compartieron opiniones de adolescentes y jóvenes en un video “protegido”. Ese gesto inicial (cuidar a quienes hablan) fue también una tesis: la conversación pública sobre violencia requiere condiciones de seguridad y confianza para que la palabra exista.

  “¿Consideran que hay desesperación o desesperanza en estos casos de violencia extrema, como los tiroteos donde participan jóvenes INCEL?”
 “¿Qué esperarían por parte de los adultos para atender estas situaciones?”
“¿Qué podrían hacer ustedes como jóvenes?”

Estas tres preguntas, lanzadas a jóvenes de distintas edades, fueron el inicio de nuestra tercera sesión del seminario. Sus opiniones, que nos enviaron amablemente en videos, nos ayudaron a entrar en el pensamiento de las juventudes que creemos conocer pero siempre nos enseña lo que desde el mundo adulto nos falta por profundizar.

 Lente 1: una mirada desde la psicología

 Ana Belén hizo una oportuna primera advertencia: la patologización no sirve para entender las causas profundas de estos fenómenos. Nos recordó que, según la evidencia disponible, el 95% de las personas que cometen tiroteos masivos no tienen un diagnóstico de enfermedad mental previo. El problema no es un “trastorno” aislado, sino una configuración cognitiva y emocional que se desarrolla en un entorno específico.

¿Cuál es ese caldo de cultivo? Los datos señalan que el 80% de estos jóvenes han sufrido bullying, provienen de familias desestructuradas y muestran una fascinación temprana por las armas. No nacen “mal”, sino que crecen en contextos que normalizan la violencia y la venganza como respuesta al rechazo.

 Ana analizó el fenómeno Incel desde una crítica al biologicismo, pues estos grupos explican su desgracia en términos de biología (“no soy favorable genéticamente”) y construyen un lenguaje cerrado e impermeable a la crítica. En sus foros, se fragua una explicación simple para fenómenos complejos: la soledad, la incapacidad de vincularse, el resentimiento. Y de ahí nace la idea de la “retribución” a manos propias.

Frente a esta complejidad, Ana señaló la paradoja de nuestro sistema: en México hay apenas 44 psicólogos por cada 100,000 habitantes, y el propio secretario de educación ha declarado que “no podemos poner un psicólogo en cada escuela”. Por lo tanto, la solución no puede venir solo de la salud mental, sino de una construcción colectiva de habilidades para la vida y de espacios reales de escucha en las escuelas.

En resumen: no se trata de individualizar la enfermedad, sino de diagnosticar el contexto. La violencia juvenil masiva no es un fallo aislado por lo que requiere herramientas interdisciplinares, pues ninguna explicación por sí sola alcanza.

 

Lente 2: el capitalismo cognitivo y la mutación de la sensibilidad

 En la segunda parte, se propuso un giro “economicista y tecnológico” apoyado en el libro "Héroes" de Franco Berardi. Aquí se retomó su idea de capitalismo cognitivo: un régimen donde el trabajo mental, la comunicación permanente y la competencia colonizan el tiempo y la atención. Allí aparece una hipótesis clave: la desesperación juvenil no es un accidente individual, sino un síntoma de época.

En el diálogo se enumeraron varias “mutaciones”: hiperconectividad con poco contacto físico; tiranía de la meritocracia (ganadores/perdedores) que vuelve el fracaso una vergüenza personal; precarización laboral y deudas que paralizan la imaginación; y una reducción del movimiento corporal que alimenta la depresión. A esto se suma el “pánico cognitivo” por procesar información a velocidades inhumanas. La imagen que resume esta situación: frenéticos por dentro, paralizados por fuera —un “espasmo” social.

Desde ahí se conectó el suicidio con la violencia,  se planteó que, cuando se rompe el tiempo para elaborar emociones (tiempo de conversación, de pausa, de sueño), la salida puede volverse destructiva. Por eso el llamado final no fue a “acelerar soluciones”, sino a recuperar tiempo: para pensar, para encontrarse, para hacer comunidad.

 


Lente 3: el debate sobre la violencia escolar versus violencia social

 Gina condujo la reflexión pedagógica desde la nota “La violencia escolar sí existe. El argumento que paraliza las escuelas cuando más necesitan actuar”. La tesis central: afirmar que “no existe violencia escolar, solo violencia social” confunde origen y forma del problema; al hacerlo, diluye las dinámicas propias de la escuela y bloquea intervenciones pedagógicas situadas. El reduccionismo puede convertirse en una forma sofisticada de inacción.

La escuela fue descrita como “laboratorio social”: un espacio único donde se ensayan convivencias, se forman vínculos prolongados, se construyen identidades y se moldean interacciones. Pero esa misma condición intensifica dinámicas de poder, inclusión/exclusión, búsqueda de reconocimiento y temor al rechazo. Por eso, si la violencia tiene lógicas propias en el aula, también exige respuestas específicas: no recetas generales ni solo protocolos administrativos.

Se criticó cómo ciertas respuestas institucionales terminan traduciendo el problema en carga administrativa: informes, evidencias, “ajustes” y guías que no alcanzan para sostener a una escuela que enfrenta amenazas reales. Así, el discurso de “la violencia está afuera” no protege a la institución: la abandona sin recursos ni reconocimiento para actuar.

 


Reflexiones colectivas

 Frente a este panorama que parece desolador, Tere nos recordó que décadas de neoliberalismo han producido subjetividades frágiles, individualistas y competitivas, y que la única respuesta posible es la construcción radical de comunidad. "Entre más nos juntemos, entre más nos miremos a la cara, entre más recordemos nuestra naturaleza de seres mamíferos", decía, más posibilidades tendremos de contrarrestar esta epidemia de soledad.

La psicóloga Ana insistió en que no se trata de patologizar ni de judicializar, sino de reconstruir habilidades para la vida, espacios de escucha y validación. El desafío no es contener la violencia, sino reconstruir las condiciones para que las niñas, niños y jóvenes quieran vivir y quieran vincularse.

Gina lanzó las preguntas finales que nos acompañarán hasta la próxima sesión:

  1. ¿Cómo construir un diálogo donde el adulto no solo "vigile", sino que realmente acompañe la desesperación de las juventudes?
  2. ¿Cómo asumir responsabilidades mutuas e intergeneracionales, donde el adulto sea guía y el joven, agente de paz?
  3. ¿Estamos de acuerdo en que la inacción es la forma más sofisticada de abandono?

 Frases que resonaron en el cierre:

  • ·Más que “contener” la violencia, la sesión propuso reconstruir condiciones para que niñas, niños y jóvenes quieran vincularse y quieran vivir. De la conversación se desprenden varias pistas prácticas para escuelas y comunidades educativas.
  • Pasar de la vigilancia al acompañamiento: abrir espacios de escucha real (no solo “oír”), con acuerdos de cuidado y confidencialidad.
  • Evitar respuestas tecnocráticas como único camino (cámaras, detectores, policía): pueden aumentar el miedo sin tocar las raíces del problema.
  • Tratar la violencia y lo digital como asuntos pedagógicos (no “externos”): forman parte de la vida escolar y requieren alfabetización crítica.
  • Diseñar intervenciones situadas: cada escuela y cada aula tiene dinámicas propias; lo que funciona en un contexto puede fallar en otro.
  • Recuperar tiempo para el diálogo: seminarios internos, círculos de palabra, tutorías colectivas; la pausa como condición de pensamiento y cuidado.
  • Fortalecer habilidades para la vida: habilidades sociales, regulación emocional, construcción de vínculos y sentido; sin patologizar ni criminalizar a priori.
  • El pesimismo es un lujo: Mantener la alegría y la esperanza como actos de resistencia pedagógica.

 

Materiales de consulta

📄Alejandro Castro y Candelaria Irazusta (2026) “Nota de Opinión. La violencia escolar SÍ existe: el argumento que paraliza a las escuelas cuando más necesitan actuar. Cuando nombrar mal el problema es parte del problema"

📚 Berardi, Franco.(2016). Héroes: Asesinato masivo y suicidio. Ediciones Akal.

Video completo: https://www.youtube.com/watch?v=Np6Qni429Ok






Comentarios

Entradas populares de este blog

Seminario Abierto. Pedagogías de los Futuros Posibles

¿Es evitable la guerra? Reflexiones desde la primera sesión de Pedagogía de los Futuros Posibles

Sesión 1: El Activismo de la Indignación en Greta Thunberg